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Construcción lenta, destrucción rápida

El incidente que ocurrió en la cursa del Gran Premio de Malasia entre Valentino Rossi y Marc Márquez nos permite utilizarlo de ejemplo para hablar sobre la construcción de las marcas, sin entrar en el debate de actitud y culpabilidad de los dos pilotos.

Construir una marca es un trabajo lento. Desde el momento en que ésta se encuentra presente en el mercado, todos los públicos (sociedad, clientes, proveedores, colaboradores, medios de comunicación…) se crean una imagen de ella. Y los responsables de la marca tienen la misión de conseguir que todo el mundo la vea y la sienta, según ellos la han imaginado. No es una tarea fácil y es indispensable dedicar muchos esfuerzos a ella. Tal y como dice Pau Canaleta, experto en construcción de marcas, “la marca, la construyes o te la construyen”.

Todos estaremos de acuerdo en que Valentino Rossi es una marca. Todo el mundo conoce sus atributos y todos tienen su percepción. Una marca que él ha construido con el paso del tiempo, con su actitud, con su trabajo, con sus triunfos… Todo el mundo lo conoce como Il Dottore, hace prácticamente 20 años que debutó en el mundo del motociclismo y acumula una buena trayectoria desde el punto de vista profesional.

Veinte años para construir y, a lo mejor, 24 horas para destruir. Evidentemente, el incidente en Malasia no arruinará toda la carrera deportiva de Rossi, pero sí que de momento se ha visto gravemente perjudicada, ya que muchas personas han cambiado la percepción de este profesional, de esta ‘marca’.
El proceso de construcción de una marca, mientras se encuentra presente en el mercado, no termina nunca. Siempre es necesario trabajar en la misma dirección y evitar cometer errores que puedan perjudicarla y, por lo tanto, destruir el trabajo hecho.

Todo comunica. Cualquier gesto, actitud, hecho, palabra… contribuye a construir y a destruir. ¡Es indispensable ir siempre con cuidado!